Un nuevo estudio revela cómo el sueño afecta a las emociones

No es una novedad que el sueño y las emociones están profundamente conectados. Por ejemplo, muchos padres se quejan de que tienen un bebé que no para de quejarse y llorar y no les deja dormir pero,¿sabes que el sueño es tan importante para la estabilidad emocional de los adultos como lo es para los niños pequeños? 

En un estudio reciente de la Universidad de Columbia Británica, los científicos descubrieron que una sola mala noche de sueño es suficiente para alterar la forma en que reaccionamos a los eventos emocionales al día siguiente. Específicamente, los científicos encontraron que la falta de sueño no sólo hace que los eventos estresantes parezcan más estresantes sino que también hace que los eventos alegres parezcan menos alegres. 

Así es como llevaron a cabo el estudio: Nancy Sin, profesora asistente en el departamento de psicología de la UBC, y su equipo, recolectaron diariamente datos subjetivos de una muestra de casi 2000 americanos (1982 adultos, edades 33-84, 57% mujeres). Los participantes informaron sobre sociodemografía y condiciones crónicas al comienzo del estudio y luego completaron entrevistas telefónicas durante 8 días consecutivos sobre la duración de su sueño, los factores estresantes diarios, los eventos positivos y su afecto. Los factores estresantes diarios incluían, entre otros: discusiones, tensiones sociales, estrés laboral y familiar, discriminación, etc. Los eventos positivos diarios incluían reunirse con amigos, recibir buenas noticias y pasar tiempo en la naturaleza. 

Sin y su equipo concluyeron que cuando los participantes dormían menos de lo habitual, respondían a los eventos estresantes con «una mayor pérdida de emociones positivas». De manera similar, respondieron a los eventos positivos con menos emoción positiva de la que tendrían si hubieran dormido las 7 a 9 horas recomendadas. 

Sin lo explicó así: «Cuando las personas experimentan algo positivo, como recibir un abrazo o pasar tiempo en la naturaleza, normalmente se sienten más felices ese día», explicó. «Pero descubrimos que cuando una persona duerme menos de lo habitual, no tiene tanto impulso en las emociones positivas de sus eventos positivos».

Los hallazgos de Sin fueron significativos por varias razones. En primer lugar, esta investigación añade otra dimensión a las investigaciones existentes sobre la relación entre el sueño y las emociones. 

La mayoría de las investigaciones hasta la fecha sobre el sueño y las emociones se centran principalmente en la relación entre el sueño y la amígdala, la estructura del cerebro responsable de procesar las emociones fuertes y negativas como el miedo, el estrés, la ira y la agresión. 

Muchos estudios han llegado a la conclusión de que la privación de sueño conduce a una amígdala hiperactiva y a un exceso de hormonas de estrés al día siguiente, lo que contribuye en última instancia a la irritabilidad y al estado emocional general de la persona. Sin embargo, no existen muchas investigaciones que examinen el tema desde el otro ángulo: si el sueño afecta a las emociones positivas y cómo lo hace. Afortunadamente, Sin y su equipo están decididos a cambiar eso. 

Los hallazgos de Sin también son importantes para la investigación de la relación entre la privación de sueño y la depresión. Durante décadas, los científicos han considerado la privación de sueño como un síntoma de depresión. En los últimos años, están descubriendo que la privación de sueño puede ser en realidad una causa de depresión. Dicho esto, todavía no están completamente seguros de cómo esta privación de sueño conduce a la depresión. Afortunadamente, la investigación de Sin puede proporcionar algunos conocimientos necesarios. 

Según el Instituto Nacional de Salud Mental, uno de los síntomas más comunes de la depresión es «la pérdida de interés o placer en los pasatiempos y actividades». Asimismo, según la investigación de Sin, la privación de sueño lleva a una falta de emociones positivas (o placer) de los eventos positivos. La investigación de Sin puede ayudar a los científicos a explicar la conexión entre la privación de sueño y la depresión. 

Por último, la investigación de Sin también podría ayudar a explicar la relación entre el sueño y la  capacidad de recuperación de enfermedades y lesiones. 

En los últimos años, los científicos han estado investigando los efectos de la emoción positiva en la recuperación. Han descubierto que las emociones positivas pueden acelerar y mejorar la recuperación. En un estudio de 2011, por ejemplo, los investigadores encontraron que en los pacientes con apoplejía, el aumento de la emoción positiva en un período de 3 meses se asoció significativamente con una mayor probabilidad de recuperación del estado funcional.

Si bien muchos estudios han concluido que el sueño es absolutamente crítico para la recuperación tanto de enfermedades como de lesiones, la mayoría de las hipótesis que se plantean es que esto se debe principalmente al efecto positivo del sueño en el sistema inmunológico. Rara vez los científicos establecen una conexión entre el impacto del sueño en la emoción positiva y la relación entre este impacto y la recuperación del paciente. 

En conclusión, la investigación de Sin seguramente abrirá nuevas puertas para nuevas hipótesis sobre la relación entre el sueño y las emociones y el impacto de esta relación en nuestra salud mental y física. 

Fuente: elintransigente.com,

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